¿Qué hacer con los contratos de agua, luz, gas y teléfono al arrendar un piso?

Aunque, como ya sabemos, estos gastos corresponde pagarlos a los inquilinos, podemos encontrarnos con la situación de que éstos se marchen y dejen facturas pendientes de pago. ¿Qué ocurre en ese caso? Pues que el responsable del pago es el titular del contrato, así que si no se realizó en su día el cambio de titularidad, será el propietario el encargado de pagar las deudas pendientes.


Cambia el titular con cada nuevo inquilino

Los contratos de la luz, agua, gas o teléfono no recaen sobre la vivienda sino sobre la persona que los contrata. Por este motivo lo recomendable es que cada vez que alquilemos el piso a un nuevo inquilino realicemos un cambio de titular de cada uno de los contratos. El cambio de titular se puede hacer tantas veces como queramos sin coste.

Para evitar problemas recomendamos comprobar junto al inquilino los contadores en el momento de llegada al piso, para constatar en qué momento empieza el consumo de los nuevos inquilinos. La primera factura se suele calcular por prorrateo.

En definitiva, la costumbre de muchos propietarios de no cambiar la titularidad e ir pasando el importe de las facturas para que el inquilino las ingrese en su cuenta particular, puede acabar saliéndote caro. Evita problemas y recuerda: ¡cambia la titularidad de los contratos! De esta manera no solo evitarás situaciones desagradables, sino que los inquilinos al ser los titulares serán libres de analizar las ofertas de las diferentes compañías y tener una información más detallada del consumo que realizan.

Facturas: ¿cuál corresponde al inquilino y cuál al propietario?

Hoy en día puede costarnos tanto trabajo encontrar una vivienda que encaje en nuestra búsqueda como ponernos de acuerdo con el arrendatario para decidir qué le corresponde pagar a cada uno. La realidad es que, aunque ambas partes tienen algo que decir, los propietarios son los que habitualmente dominan la negociación, buscando sacar el mayor provecho a su vivienda y evitar gastos. No debe olvidarse, en cualquier caso, que aunque la ley otorgue una amplia libertad de negociación en cuanto a qué parte debe asumir cada gasto, hay que estar atentos y asegurarse de que los caseros no impongan en los contratos obligaciones al inquilino que no le corresponden y que se derivan de la propiedad y no del uso. Teniendo esto en cuenta, un reparto lógico de los gastos sería este:

Gastos a asumir por el propietario

Cuota de comunidad

Uno de los gastos que más claro está que debe abonar el dueño de la vivienda. Se trata de un gasto intrínseco a la propiedad del inmueble y es el propietario el que tiene potestad y voto en las reuniones de vecinos; por lo que este último no debería hacerse responsable del mismo.

Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI)

Al igual que el anterior, se trata de un impuesto generado por poseer un inmueble, no por su uso, por lo que debe asumirlo al casero. Eso sí, en ocasiones sucede que los caseros rebajan las rentas para hacer sus pisos más atractivos y luego en el contrato exigen el pago de este impuesto a los inquilinos. Si este es el caso, se debe dejar claro y negociar previo a la firma del contrato.

Mantenimiento de la caldera

Salvo que se especifique lo contrario, este desembolso debe hacerlo el dueño. Se trata de un objeto necesario en una casa adecuada para ser alquilada y no se concibe un alquiler sin este elemento, por lo que no debería ser un gasto a asumir por parte de un inquilino. Siempre, claro, que la sustitución de la misma sea a causa de un mal uso por parte del arrendador.

Seguro de hogar

Como su propio nombre indica, este servicio protege la propiedad de la vivienda, por lo que el interesado y responsable de asumir su coste es el arrendatario.

Averías

Mientras que de las pequeñas averías del uso diario se ocupa el inquilino, debe quedar claro que las reparaciones necesarias para que la vivienda esté adecuadamente mantenida son cosa del propietario. Él es el responsable de que el producto alquilado esté en las condiciones óptimas para su uso.

Gastos a asumir por el inquilino

Tasa de basura

Aunque a algunos les pueda sorprender, lo habitual y técnicamente apropiado es que la tasa de basura la abone el inquilino, ya que es quien disfruta del piso y, por lo tanto, del servicio.

Suministros básicos (luz, gas y agua, principalmente)

Uno de los puntos que no admiten debate: a cargo del arrendatario. Puede darse la excepción, en algunos inmuebles con calefacción central, en los que durante la negociación el propietario acepte no imputar al inquilino en cuestión la parte proporcional del coste, pero en general es claro.

Línea de teléfono fijo

Con un producto como este, cada vez más en desuso, realmente todo se reduce a lo que las partes acuerden, aunque al igual que sucede con el resto de suministros, su manutención debería depender de aquel que use el producto, en este caso el arrendador. Si pese a lo resumido anteriormente sigue surgiendo alguna duda, lo más útil y práctico es categorizar cada gasto como “de uso” o “de propiedad”. De esta manera será más fácil saber a quién le corresponde asumirlo y la negociación irá por el buen camino. ¡Bastante difícil es ya encontrar la casa de nuestros sueños!

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