4 consejos para mantener una buena relación vecinal

Seres sociales como somos, las personas estamos lejos aún de dominar la vida en comunidad. Cada individuo es un mundo y es muy fácil, cuando se comparte un espacio común, que las preferencias de cada uno rocen con las de el de al lado. Una comunidad de vecinos necesita una convivencia fluida para poder funcionar adecuadamente y que el espacio sea óptimo para que las personas que lo habitan puedan disfrutar de una vida agradable. El factor humano es inevitablemente necesario, de ahí la importancia de la empatía y de cuidar mucho nuestro comportamiento con nuestros vecinos. Con esto en mente, hemos preparado 4 consejos básicos para cuidar la convivencia con nuestros vecinos en las comunidades de propietarios:

Conóceles

Los detalles como saludar a nuestros vecinos cuando nos los cruzamos en el garaje u ofrecerles nuestra ayuda si en algún momento la necesitan… cuentan. Preguntarles, aunque sea en una conversación corta, sobre sus vidas, nos permitirá empatizar mucho más fácilmente con ellos, conocer sus problemas, sus peculiaridades… y así comprender sus comportamientos y ser más cercanos en caso de surgir alguna fricción en la convivencia. Además, podremos contar con ellos si necesitamos su ayuda en algún momento.

El que avisa no es traidor

Las celebraciones o fiestas puntuales son parte normal de la vida de una persona, más aún cuando uno se muda, por ejemplo. Es habitual hacer una cena o una fiesta de inauguración con los amigos y familiares. Sin embargo, entrar así en el edificio puede suponer poner una mala primera piedra en nuestra relación con nuestros vecinos… Si creemos que este tipo de celebraciones –sean de inauguración o de cualquier tipo- pueden causar molestias a los vecinos, ya sea por el ruido, las horas… es recomendable avisarles con tiempo. No tenemos que pedir permiso, pero hacerles partícipes y pedirles disculpas por adelantado ayudará mucho a empatizar con ellos y que toleren mejor nuestras “molestias” puntuales.

Respeta las zonas comunes

Las zonas comunes son el lugar más delicado de una comunidad de vecinos en lo que a la convivencia se refiere. ¿Por qué? Básicamente porque, como su propio nombre indica, son comunes. Cada vecino tendrá una manera personal de tratar y cuidar estas zonas y es donde es más fácil que surjan diferencias o disputas. El mejor consejo aquí es tratar estos espacios como si fueran de nuestra propia casa, contribuyendo a su orden y limpieza y usándolas de manera responsable, pensando no solo en nosotros mismos si no también en los demás.

Las obras, siempre con permiso previo

Si hay un motivo principal de conflicto en una comunidad de vecinos ese es el ruido. Para evitar y prevenir una mala relación, lo ideal es procurar no molestar en las horas de descanso, y en caso de que tengamos previsto hacer alguna pequeña reforma, avisar a la comunidad. Eso sí, para obras mayores que impliquen la presencia de obreros y un mayor impacto, debemos siempre pedir previamente los permisos necesarios y pedir disculpas por adelantado ante las molestias que, más que posiblemente, nuestra reforma causará.

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